Muchos son los piropos que se dedican a Trinidad, una ciudad situada al sur de la provincia de Sancti Spiritus, en la región central de la ...


Trinidad, la ciudad más bonita de América

Muchos son los piropos que se dedican a Trinidad, una ciudad situada al sur de la provincia de Sancti Spiritus, en la región central de la República de Cuba. A ella se han referido como ciudad museo del mar, ciudad museo del Caribe o la ciudad más bonita de América. Seguramente te preguntarás por qué. Porque se considera una de las ciudades coloniales mejor conservadas no sólo de Cuba, sino también de América. ¿Quieres verla y decidir por ti mismo?

Casas de Trinidad, con las típicas rejas de hierro forjado

La Villa de la Santísima Trinidad fue la tercera villa fundada por la Corona española en Cuba, en 1514. La Trinidad que conocemos hoy es la de los siglos XVIII y XIX, la que creció y se transformó gracias a la riqueza que le proporcionó la explotación del azúcar. El declive que sufrió después logró, en contrapartida, mantener calles empedradas, balaustradas de madera, balcones corridos o rejas de hierro forjado, piezas preciosas de una arquitectura colonial que le ha valido ser reconocida Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. 


Por las calles de Trinidad

El centro histórico de Trinidad se encuentra en su Plaza Mayor, donde se alza la Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad. Construida en el siglo XIX sobre una iglesia anterior, fue uno de los primeros templos neoclásicos de la isla.

La Iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad, junto a la Casa Azul

Da un paseo alrededor de la plaza, donde las casas de los ricos terratenientes que se construyeron en la misma época que la iglesia actual son ahora museos. Puedes elegir entrar si alguno te interesa o seguir recorriendo la ciudad museo. Así, junto a la iglesia se halla el Palacio Brunet, reconvertido en el Museo Romántico, muestra de una típica residencia colonial trinitaria con muebles y diversos objetos de la familia Borrell, la última que residió en el palacio.

En el lado este de la plaza, el Museo de Arqueología Guamuhaya ocupa la antigua Casa Padrón. Guamuhaya denomina “oficialmente” la sierra al norte de Trinidad, que la gente del lugar sigue llamando Escambray, al parecer, no sin cierta polémica. El museo expone objetos de las comunidades aborígenes que vivían en la región centro-sur de Cuba durante la etapa precolombina, además de algunos otros de la etapa colonial, de la ciudad y los valles cercanos.


La casa amarilla porticada es la Casa Padrón; al fondo, la torre del Museo Municipal

Otro museo se enfrenta a este en el otro lado de la plaza, el de Arquitectura Colonial. El edificio que lo acoge, que perteneció a la familia de los Sánchez Iznaga, ofrece al visitante la historia del desarrollo arquitectónico de Trinidad desde su fundación al período colonial. Se la conoce también como la Casa Azul.


La Plaza Mayor de Trinidad

Ya en los alrededores de la plaza, si te encaminas por la calle Simón Bolívar (antes Desengaño), darás con el Museo de Historia Municipal. El antiguo Palacio Cantero muestra ahora la historia de Trinidad.


La antigua Iglesia y Convento de San Francisco
La torre de la antigua Iglesia y Convento de San Francisco, prácticamente lo único que queda del conjunto, domina todo el centro histórico. Fue el lugar elegido en 1984 para el Museo de la Lucha contra Bandidos, término que se refiere a quienes se enfrentaron a Fidel Castro entre los años 1959 y 1965.

Esta es mi parada. Por dos razones: la curiosidad que provoca un nombre como el de este museo (buena técnica de venta, ¿no?), que promete, entre otras cosas, enseñar objetos personales de figuras históricas como el Ché Guevara, y el deseo de ver Trinidad desde cierta altura.

En la exposición ocupa un espacio destacado una embarcación de la que se asegura que fue utilizada “por el imperialismo” para “realizar actividades piratas” y dar “apoyo a las bandas contrarrevolucionarias existentes en Cuba”.



A la izda., la lancha 'pirata' de los bandidos; a la dcha., imagen del Ché y su hamaca

Sube a la base de la torre-campanario para disfrutar de una bella panorámica de Trinidad, de sus calles y plazas, cubiertas en parte por los tejados rojos de las casas coloniales. 


La Plaza Mayor, desde la torre de la antigua Iglesia de San Francisco

La Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa, desde la torre de la antigua Iglesia de San Francisco

Ritmo cubano
No dejes de visitar alguno de los locales de música en vivo, como la Casa de la Trova. En un edificio del siglo XVIII, en la plaza del mismo nombre, la Casa de la Trova ofrece conciertos en directo con un buen ambiente.

¿Cómo ir?
La opción más económica para llegar a Trinidad desde la Habana, el punto principal de entrada a la isla, es el autobús. La compañía Viazul hace este recorrido tres veces al día.

¿Dónde alojarse?
No vas a tener ningún problema para encontrar alojamiento en Trinidad. Nada más llegar a la estación de autobuses de la ciudad, te estarán esperando para ofrecerte una habitación en casas particulares a buen precio.

Te lo recomiendo, porque, además, podrás vivir en una casa típicamente colonial con los propios cubanos.

Me gustaría conocer qué te ha parecido el paseo por Trinidad. ¿Crees que merece calificativos como los que se le dan?



Pasear por una villa romana es posible en Navarra. Lo es en la Zona Media de la Comunidad Foral, a algo más de 30 kilómetros al suroeste d...


Andelos, villa romana

Pasear por una villa romana es posible en Navarra. Lo es en la Zona Media de la Comunidad Foral, a algo más de 30 kilómetros al suroeste de Pamplona. Aquí encontrarás Andelos, donde los romanos se asentaron en el siglo I a.C. en un poblado cuyo origen se remonta a la Edad del Hierro. Si las piedras hablaran...

… te aconsejarían, como yo, que empezaras tu recorrido por la villa romana de Andelos con la visita al Museo Arqueológico. Aunque dispongas de poco tiempo, merece la pena dedicar unos minutos a situarte en la época a la que vas a viajar a través de un breve vídeo y de unos paneles que te mostrarán el urbanismo de la villa, las comunicaciones, las termas públicas o el sistema de abastecimiento de aguas, lo más sorprendente de Andelos.


Museo Arqueológico de Andelos

Y, ahora sí, entra en la ciudad romana. Las primeras piedras del camino se levantan en lo que era el barrio artesanal de Andelos. A tu izquierda, verás las que formaban parte de una calle porticada, conocida como cardo, que se extendía de Norte a Sur, y al final de la cual se hallan las que sostenían parte del acueducto que abastecía de agua a esta parte de la ciudad.


Apoyos de los pilares de una calle porticada y del acueducto

Al otro lado del camino, una lavandería (fullonica) conserva una pileta, posiblemente conectada al acueducto por un canal. 


Lavandería en Andelos

La conducción del agua terminaba un poco más adelante, en el castellum aquae, el depósito desde el que se repartía por la ciudad, tanto a las fuentes públicas, como a las termas, y a las casas de las familias más ricas. De esta construcción se ha conservado una plataforma rectangular de grandes piedras labradas que, según los expertos, estuvo cubierta por una bóveda.


Castellum aquae en Andelos

A ambos lados de una de las vías romanas que cruzaban Andelos de Este a Oeste (decumanus), se conservan restos del poblado medieval que habitó aquí hasta el siglo XIV. Se cree que la peste de 1348 y la falta de recursos llevaron al abandono del lugar. 


Despoblado medieval en Andelos

Andelos pasó a denominarse Andión durante la Edad Medía, época de la que se conserva la ermita de Nuestra Señora de Andión.


Ermita de Nuestra Señora de Andión

Al Este de los restos del despoblado medieval, se encontró una de las puertas que daban acceso a la villa romana, que entonces estaba rodeada por una muralla con sus torres defensivas.

Y al norte, el barrio residencial de Andelos. Es en él donde se halla la conocida como la casa del peristilo, debido a su patio rodeado de columnas, cuyo uso se ha datado entre los siglos I y III d.C. 


Casa del peristilo en Andelos

Si avanzas por el decumanus maximus (vía principal perpendicular al cardo) hacia el Este de la ciudad, llegarás a la casa del Triunfo de Baco, nombre dado por el mosaico que decoraba el suelo del comedor (triclinium) y que representa el triunfo del dios del vino; fechado entre los siglos I y II d.C., el mosaico se expone en el Museo de Navarra.

Algunas de las piedras de la parte alta de la villa romana cumplían otra función: las termas públicas eran, a la vez que lugares de aseo, espacios donde desarrollar la vida social. Contaban, poco más o menos, con las instalaciones propias de un centro deportivo moderno, desde los vestuarios a la zona de ejercicio y a las saunas. 


Termas públicas en Andelos

Los restos de una vivienda más se hallan en la parte nororiental de la villa, la casa del impluvium. El impluvium era el espacio abierto del patio interior de una vivienda romana donde se recogía el agua de la lluvia procedente de los tejados y donde se situaba un estanque.


Casa del impluvium en Andelos

Puedes subir al pequeño mirador que hay junto a esta casa, para tener una mejor perspectiva de la parte alta de la villa romana, sus termas, sus calles y sus casas.

Sistema de abastecimiento de aguas
La visita a Andelos no termina en las ruinas de la villa romana. Una vez que salgas de la ciudad, acércate hasta el depósito regulador de agua, a unos 300 metros. Con una capacidad para almacenar más de 7.000 metros cúbicos de agua, su fin era embalsar el agua que se traía desde la presa de Iturranduz.


Depósito (izda.) y acueducto de Andelos

Desde este depósito, un acueducto conducía el agua hasta el otro depósito, el castellum aquae, que, como te he contado, la distribuía por la ciudad.

La presa de Iturranduz, conocida también como el puente del Diablo, se halla en el límite de los municipios de Mendigorría y Cirauqui, a poco más de 2 kilómetros de Andelos. Construida en dos fases, entre los siglos I y II d.C., aprovechaba una hondonada natural que le permitía recoger, según los expertos, unos 20.000 metros cúbicos de agua.


Presa de Iturranduz en Andelos

Y a ti, ¿te gustaría escuchar las historias que cuentan estas piedras?
 



Los verás por toda Galicia. Los hórreos, la construcción popular más típica de la tierra gallega, son de diferentes materiales, tamaños y f...


Hórreo y palomar de Carnota

Los verás por toda Galicia. Los hórreos, la construcción popular más típica de la tierra gallega, son de diferentes materiales, tamaños y formas, pero todos conservan el cereal seco y a salvo de animales. Uno de los más atractivos es el hórreo de Carnota, no solo por su longitud, sino por el conjunto que forma con el palomar y la iglesia de Santa Comba. Es Monumento Nacional.

El hórreo de Carnota se construyó, entre 1768 y 1783, sobre 22 pilares, que le sirven tanto de soporte como para aislarlo de la humedad del suelo. Hay quien defiende que se añadieron pilares en la última fase de su construcción para igualar al hórreo que se estaba levantando en Lira, un municipio al sur de Carnota. Este, no obstante, le ganó en longitud por casi un metro (el de Carnota no llega a los 35 metros por poco y el de Lira casi alcanza los 36).

La cámara, el elemento principal del hórreo, es de piedra, con aberturas para la ventilación. A ella se sube, a falta de escaleras, con una escalera de mano. Un tejado a dos aguas cubre la cámara y se halla decorado por varios elementos, entre los que destaca la cruz, en las dos cabeceras.

Este Monumento Histórico Nacional forma un precioso conjunto con un palomar cilíndrico, y la iglesia de Santa Comba, del siglo XVIII.


Palomar de Carnota

Iglesia de Santa Comba, en Carnota

Situación
Carnota es un municipio que pertenece a la comarca de Muros, a 113 Km al norte de Pontevedra. Cuanto llegas a Carnota por la AC-550 (Barrio de Vilar), un desvío a la izquierda a algo más de un kilómetro (Rúa Santa Comba) te dirige hasta el hórreo, el palomar y la iglesia parroquial.

Una vez en el desvío, tendrás que dejar el coche y seguir andando.


Situación del hórreo de Carnota

¿Te gustan los hórreos? ¿Has visto estas construcciones en Galicia, o en otras Comunidades, como Asturias o Navarra?



Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban revist...


Cómo organizar un viaje por el Báltico por tu cuenta

Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban revistas, escaparates de agencias... Elegimos cinco capitales costeras que conocer, el tiempo que dedicaríamos a cada una y cómo movernos de una a otra; preparamos la documentación necesaria... y logramos un viaje a medida perfecto.

El recorrido


Estocolmo, la capital del Báltico


Nos decantamos por Estocolmo para el inicio del recorrido por el mar Báltico. Lo primero, buscar un vuelo barato desde España. Es cuestión de paciencia y tiempo, como he comentado con ocasión de otros viajes. Entonces, encontramos un vuelo barato desde Barcelona a la conocida como la capital del Báltico; salimos desde el aeropuerto de El Prat, con llegada al aeropuerto de Arlanda, más cerca de la ciudad que otros aeropuertos a los que vuelan algunas aerolíneas de bajo coste (que la nuestra fuera la desaparecida Spanair es otra historia...).

La capital catalana está muy bien conectada con el Aeropuerto de El Prat, gracias al servicio frecuente de los autobuses Aerobús, que salen desde la Plaza Catalunya.

En cuanto al Aeropuerto de Estocolmo-Arlanda, se sitúa a unos 40 kilómetros al norte de Estocolmo, hasta cuya estación central puedes llegar con los autobuses Flygbussarna. En su página web puedes ver las demás paradas y elegir la que más te convenga, según donde vayas a alojarte.


Helsinki, un archipiélago de más de 300 islas

La segunda capital costera de nuestra ruta fue Helsinki, un archipiélago de más de 300 islas. Salimos de Estocolmo en barco, de manera que disfrutamos también del propio viaje en sí, al menos durante las horas de luz. 


Crucero de Estocolmo a Helsinki

Los cruceros de línea Tallink Silja que unen Estocolmo y Helsinki salen a las 16.45 horas desde el puerto Värtan (Värtahamnen, metro a Gärdet) y llegan a las 09.55 h a la terminal Olympia (a poco más de un kilómetro de la plaza del Senado, centro neurálgico de la ciudad).

Elegimos la opción más económica, las cabinas de clase C2 (con literas), y ninguna pega... ¡salvo el helador aire acondicionado!


El Ermitage, icono de San Petersburgo

En un autobús de Eurolines, ahora Lux Express en Rusia y la región báltica, viajamos de Helsinki a San Petersburgo, nuestra tercera capital al borde del Báltico. La estación de autobuses de Helsinki se encuentra detrás del centro comercial Kamppi; en la ciudad de Pedro I el Grande, esta ruta para en dos números del canal Obvodnovo. Lo peor de viajar de noche en este caso, para aprovechar el tiempo y ahorrar en alojamiento, es tener que descender del autobús, medio dormidos, en la frontera finlandesa, primero, y en la rusa, después.


Tallin, una preciosa ciudad medieval

También con Lux Express nos movimos de San Petersburgo a Tallin. Nuestra intención era salir en el último autobús, pero dudábamos porque nuestra visa expiraría en el trayecto. Acudimos a las oficinas que la empresa tiene cerca de la estación de metro Baltiyskaya (según sales, a la derecha) para consultar in situ si suponía un problema pasar la frontera rusa con la visa caducada y la persona que nos atendió nos recomendó no jugárnosla. No sé muy bien cómo nos hicimos entender, porque no hablaba inglés... Supongo que fue el interés de ambas partes, que ¡más nos valía!

Al adelantar la salida de Rusia, necesitábamos alojamiento en Tallin porque llegábamos de madrugada. Como la parada del autobús estaba en las afueras de la ciudad, reservamos noche en un albergue cercano, en la misma calle de la supuesta estación (Lastekodu); en realidad, el conductor nos hizo bajar en medio de la carretera... supongo que para ahorrarse entrar y salir de Tallin. Menos mal que conseguimos orientarnos con un mapa. Viajero precavido...


La famosa Casa de los Cabezas Negras, en Riga

Y de Tallin a Riga, última parada en nuestro recorrido por el Báltico, nuevamente en autobús con Lux Express.

Para regresar a casa, volamos desde Riga a Madrid. El Aeropuerto Internacional de Riga se halla en la Municipalidad de Mārupe, unos 10 km al suroeste de la capital letona. Está comunicado con el centro de la ciudad con transporte público: el autobús número 22 sale de la calle Abrenes cada 10 minutos y llega a la terminal detrás del aparcamiento P1. Puedes comprar el billete al propio conductor.

¿Cuándo ir?
El verano es el mejor momento para viajar al norte de Europa, especialmente el mes de junio, cuando los días son más largos. Y, además, no hay que olvidar que suele ser más económico, ya que no hay tanta demanda como en los meses de julio y agosto.

Organizamos el viaje para unas tres semanas, de manera que podíamos dedicar tres o cuatro días a cada una de las ciudades que íbamos a visitar.

Sanidad
La Tarjeta Sanitaria Europea es válida en Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia. No obstante, el Ministerio de Asuntos Exteriores español recomienda contratar un seguro médico privado de viaje para Estonia y avisa de que “la prestación de servicios sanitarios no es gratuita” en Letonia.

Puesto que en San Petersburgo, como en toda la Federación Rusa, no es válida la TSE, solventarás estos inconvenientes con un seguro médico de viaje. Yo utilizo el comparador de seguros Rastreator.

Documentación
Como miembros de la Unión Europea, los españoles podemos entrar en Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia con el DNI o el pasaporte en vigor.

Para viajar a Rusia, se complica un poco más... Además del pasaporte, que debe estar en vigor y “encontrarse en perfectas condiciones” (Ministerio de Asuntos Exteriores dixit), se necesita un visado, que deberás tramitar en las delegaciones consulares de Rusia en Madrid o Barcelona, o a través de una Central de Visados, la empresa que desde 2011 subcontrata la Embajada de Rusia en España para esta gestión).


Visado para Rusia. Fuente: Central de Visados

Para los que no vivimos ni en Madrid ni Barcelona, lo mejor es realizar los trámites a través de la central de visados. Cuando nosotros viajamos a San Petersburgo, no existía esta posibilidad y, ante requisitos como presentar una carta de invitación, que, en nuestro caso, exigía ponerse en contacto con el hotel para que nos la facilitara, esperar que contestaran afirmativamente a nuestra petición y que lo hicieran a tiempo, decidimos acudir a una agencia de viajes con la que habíamos tenido buenas experiencias en otras ocasiones. Aun así, tuvimos una sorpresa. Días antes de salir de viaje, nos dijeron del consulado que se había producido algún problema con nuestras direcciones y que no iban a darnos los visados a tiempo, a no ser que pagáramos por una gestión urgente. Nos negamos y... ¡tachán! El visado llegó a tiempo. ¡Qué cosas! Siempre agradeceré el apoyo del comercial de la agencia de viajes, que se ofreció a enviarnos el visado en cuanto llegara, incluso a Helsinki (nuestra parada anterior a entrar en Rusia), para que no renunciáramos a visitar San Petersburgo.

Un par de cosas más. En el trayecto de autobús de Riga a San Petersburgo, nos dieron una tarjeta de inmigración, que se cumplimenta para entrar en Rusia, se muestra en la frontera y hay que guardar durante toda la estancia. Una vez en el país ruso, hay que registrarse ante la autoridad de inmigración, lo que normalmente hace el establecimiento en el que te alojas; si no, hay que hacerlo personalmente.

Consulta atentamente toda la información para que no se te escape ningún detalle, ya que son bastante rigurosos con la normativa de entrada y salida al país.

Moneda
El euro es válido en todos los países del recorrido, salvo en Suecia (que, a pesar de formar parte de la Unión Europea, no ha adoptado la moneda única) y en la Federación de Rusia.

La corona es la moneda oficial de Suecia y el rublo, de Rusia.

Cambiamos moneda a nuestra llegada al aeropuerto de Estocolmo, lo imprescindible hasta encontrar un banco donde conseguir un mejor cambio. En San Petersburgo, donde aterrizamos en fin de semana, con los bancos cerrados, no tuvimos más remedio que echar mano de una casa de cambio.


Y tú, ¿elegirías esta ruta por el mar Báltico? ¿Añadirías otras ciudades? ¿Quitarías alguna de las capitales visitadas?



Lo confieso. No sabía qué eran exactamente. Había visto fotos y me fascinaba el contraste de colores de la piedra y la vegetación que la rod...


Panorámica de Las Médulas desde el mirador de Orellán

Lo confieso. No sabía qué eran exactamente. Había visto fotos y me fascinaba el contraste de colores de la piedra y la vegetación que la rodeaba. Y quería visitarlas. Descubrir Las Médulas y su origen, cómo y por qué existen, son un buen ejemplo de los beneficios de viajar: aprendemos historia o, en algunos casos, recuperamos lo aprendido; comprendemos obras de ingeniería cuando no existían las tecnologías con las que ahora vivimos; nos acercamos a la naturaleza, y hasta nos encontramos con debates polémicos imprevistos.

¿Tienes curiosidad? Pues viaja conmigo a Las Médulas.

Historia
Las Médulas no son una formación geológica sin más, sino el resultado de una explotación minera de oro romana. Según los expertos, fue durante el mandato del primer emperador romano Octavio Augusto (27 a.C.-14 d.C.) cuando se comenzó la explotación de esta zona, a la que llegaron una vez conquistados los pueblos del norte de la península ibérica, más o menos las actuales Asturias y Cantabria.

Se ha establecido que la explotación se mantuvo entre los siglos I y III d.C., y que el oro extraído servía, sobre todo, para fabricar monedas, pero también joyas. En el siglo III, con la devaluación de la moneda y su práctica desaparición, la mina fue abandonada.

Picos de arenas rojizas, tras la vegetación


Ingeniería
El sistema que los romanos utilizaron principalmente para extraer el oro de Las Médulas se denomina ruina montium (derrumbe de los montes).

Se han dado varias explicaciones del funcionamiento de este sistema, alguna de ellas basada en los textos de Plinio el Viejo, autor romano del siglo I d.C. (23-79 d.C.). Se trata, en resumen, de filtrar el agua de ríos y embalses a través de una red de canales que la llevaban hasta las mismas entrañas de la montaña, de forma que la combinación de la presión del agua con la del aire provocaban la ruptura. El agua corría después hacia los canales de lavado, cauces artificiales donde se separaba el oro del resto de materiales arrastrados.

Naturaleza
Una vez que los romanos abandonaron la explotación minera, volvió a crecer la vegetación autóctona, entre la que se encuentran los robles, las encinas o las carrascas. Y se introdujo el cultivo de los castaños, lo que, según estudios del CSIC, se produjo en época romana y se ha convertido en otra de las características del paisaje de Las Médulas, un paisaje de arenas rojizas que contrasta maravillosamente con el verde que las rodea.

Los castaños caracterizan el paisaje de Las Médulas

Respeta los árboles y sus frutos, algo que al parecer no ocurre y por lo que hay numerosos carteles que lo piden.

Polémica
Las Médulas, consideradas un paisaje cultural y denominadas parque cultural, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997 no sin cierta polémica.

Al parecer, y como hemos comprobado en un documento de la Junta de Castilla y León, la delegación de Tailandia “se opuso a la decisión por considerar que el paraje es más bien el resultado de la actividad destructora del ser humano y que suponía un perjuicio para la causa de la protección medioambiental”. Alemania y Finlandia se mostraron de acuerdo con la posición de Tailandia.

Sin embargo, desde 1992, cinco años antes de la incorporación de Las Médulas a la lista de sitios Patrimonio de la Humanidad, la Unesco había comenzado a reconocer como paisajes naturales “las interacciones significativas entre el hombre y el medio natural”.

Espectacular contraste de colores de Las Médulas y su entorno

La visita
Una vista panorámica excepcional de Las Médulas se disfruta desde el mirador de Orellán, desde el que habrás visto no pocas fotos.

Panorámica de Las Médulas desde el mirador de Orellán

Una vez que las has contemplado en su conjunto, tienes también la posibilidad de visitar las Galerías de Orellán, dos túneles subterráneos que forman parte de la antigua red hidráulica de la mina romana que permitía inundar el interior de la montaña y provocar su ruptura.

Vista desde la salida de las Galerías de Orellán

Es momento de acercarse a ellas. Entre los varios recorridos posibles, yo elegí la Senda de Las Valiñas, un itinerario circular de entre tres y cuatro kilómetros que parte de la localidad de Las Médulas, porque te sumerge entre las formaciones y la naturaleza.

En la entrada norte del pueblo, junto al Aula Arqueológica, hay un aparcamiento donde dejar el coche. Cruza el pueblo hasta el Centro de Recepción de Visitantes y, unos metros más adelante, encontrarás la señal de inicio del recorrido.

Inicio de la Senda de las Valiñas

Al fondo, La CuevonaEl paseo entre castaños te llevará hasta las cuevas La Encantada y La Cuevona, parte de la red de galerías, y la conocida como la Fuente de la Tía Viviana, desde donde una fuerte pendiente alarga este recorrido al unirse con la Senda Perimetral que lleva al mirador de Orellán.

Además de la Senda Perimetral, una ruta circular de unos 14 km, tienes varios recorridos más:

Senda del Lago Somido. Ruta lineal de unos 2 km. El lago Somido fue un canal de lavado de oro durante la época de actividad minera.

Senda de los Conventos. Ruta lineal de algo más de 4 km. En ella podrás conocer otra técnica minera romana, los surcos convergentes.

Senda de Reirigo. Ruta lineal de unos 5 km, que atraviesa una cresta con restos de la mina de oro.

Rutas de Las Médulas. Imagen de la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla

Situación
Las Médulas se encuentran al este de la localidad homónima, en la comarca de El Bierzo, provincia de León.

Situación de Las Médulas

Por supuesto, yo nunca defenderé la destrucción de la naturaleza por el hombre, pero sí que se conserven paisajes como el de Las Médulas. ¿Y tú?, ¿crees que declararlas Patrimonio de la Humanidad es perjudicial para la causa de la protección ambiental?

¿Habrá a estas alturas alguien que no sepa qué es el chupinazo de San Fermín ? Por si acaso: se trata del cohete que anuncia, a las 12 horas...


Chupinazo de San Fermín

¿Habrá a estas alturas alguien que no sepa qué es el chupinazo de San Fermín? Por si acaso: se trata del cohete que anuncia, a las 12 horas de cada 6 de julio, el comienzo de los Sanfermines, las fiestas por las que la ciudad de Pamplona se conoce en el mundo entero. ¿Y qué hacemos los pamplonicas y quienes nos visitan este día? Lee con atención, que “allá donde fueres...”.

El día empieza temprano y hay que cargar las pilas porque, además, acabará tarde. Así que es obligado el almuerzo con la cuadrilla, con los amigos, y eso es algo que no se improvisa. Con meses de antelación, se reserva sitio para almorzar, generalmente, huevos y patatas fritas, que se acompañan de magras de jamón, lomo, chistorra..., a gusto de cada uno. ¿Y para beber? Hay quien se anima ya con el calimocho, que para muchos veteranos de las fiestas fue la bebida estrella de las primeras salidas nocturnas y hace revivir tiempos jóvenes. Por supuesto, tú eliges.

Este “madrugón” es el que provoca que, por cualquier acceso a la capital pamplonesa, veas caminando a gente y más gente, vestida de blanco todavía inmaculado (del pañuelo rojo, luego hablamos). A pesar de que el Ayuntamiento refuerza el servicio de transporte urbano (en Pamplona llamamos “villavesas” a los autobuses), algunos prefieren andar y evitar esperas y aglomeraciones, que tiempo habrá después... Unos lo harán para juntarse para el deseado almuerzo y otros, después de llenar el estómago, para ver el chupinazo.

¿Y dónde vemos el chupinazo?
Depende de cada uno y del grado de inmersión sanferminera que quiera lograr. Puedes hacerlo desde la misma plaza del Ayuntamiento de Pamplona, si estás dispuesto a soportar empujones, olas repetidas que te pueden levantar del suelo... Deberás ir con muuucho tiempo, que la plaza es más pequeña de lo que parece. 


Con los ojos puestos en el reloj y los balcones del ayuntamiento pamplonés
Yo he entrado una sola vez y no repetiré... aunque mido algo más de 1,70 m, acabé con el codo de alguien incrustado en mi cuello y las costillas aprisionando mis pulmones. No es para mí. Mi opción preferida es acercarme todo lo que pueda al ayuntamiento por alguna de las calles que confluyen en la plaza. Y pegadita a una pared, que no empuja.

Puedes ver también el chupinazo desde otros lugares, como el Paseo Sarasate o la Plaza de los Fueros, donde se instalan pantallas gigantes para que no te lo pierdas; desde un balcón, si estás dispuesto a rascarte el bolsillo, o desde el sofá de tu casa, que se transmite en directo por Televisión Española.

¡Viva San Fermín!
En los alrededores de la plaza consistorial, mientras esperamos el lanzamiento del cohete, levantamos los brazos hacia el ayuntamiento con el pañuelo rojo en las manos y gritamos “¡San Fermín, San Fermín!” hasta desgañitarnos.

Minutos antes de las 12, los clarineros aparecen en el balcón del primer piso del ayuntamiento y su música intenta hacerse oír por encima del rugido de la gente, que se va haciendo más ensordecedor. Y, por fin, salen al balcón central el encargado de prender la mecha del cohete más famoso del mundo, un ordenanza municipal y el responsable de la Pirotecnia Caballer, de Valencia, fabricante del cohete.

Y entonces, sí, entonces oirás “¡Pamploneses! ¡Pamplonesas! ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!”, o algo similar, con el toque personal que le dé quien tiene el honor de lanzar el chupinazo.

En ese momento deberás anudar al cuello, nunca antes, el pañuelico rojo porque, ahora sí, han comenzado los Sanfermines.

¿Y después?
La fiesta está en la calle, tópico bien cierto en este caso. Si te has decidido por la plaza del ayuntamiento y su entorno, ten paciencia: moverse es difícil, pero no imposible. 

La fiesta está en la calle


Puedes aprovechar para pasar por los bares y locales de las peñas pamplonicas, que se concentran, sobre todo, en la calle Jarauta. Prepárate para el calor humano, que algunos sofocan con una ducha... la de cubos de agua lanzada desde los balcones al acceder al grito de “Agua, agua, agua”.

Y hasta cuando tú quieras. Si no paras a la hora de comer, procura picotear algo de vez en cuando, como un buen frito de huevo en el bar Río de la calle San Nicolás.

Curiosidades
En 1901 se tiraron cohetes en la Plaza del Castillo para anunciar, por primera vez, el comienzo de las fiestas de San Fermín.

Desde 1941, el chupinazo se tira desde el balcón del ayuntamiento. Hasta 1979 lo hacía el presidente de la Comisión de Fiestas y, desde entonces, con alguna rara excepción, ha ido rotando entre los diferentes grupos políticos con representación en el Consistorio.

En 2016, las asociaciones que forman la Mesa de los Sanfermines (un órgano consultivo, informativo y asesor del Ayuntamiento pamplonés) han propuesto varios candidatos para lanzar el chupinazo, entre los que las personas empadronadas en Pamplona han elegido mediante votación a Jesús Ilundáin ‘El Tuli’, de 85 años, socio número 1 de la peña Los del Bronce y precursor del cántico que precede al encierro.


Tengo que confesar que el chupinazo de San Fermín es, para mí, el momento más emocionante de las fiestas. ¿Cómo vives tú el chupinazo? Y si no lo has hecho todavía, ¿a qué estás esperando?