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Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban revist...


Cómo organizar un viaje por el Báltico por tu cuenta

Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban revistas, escaparates de agencias... Elegimos cinco capitales costeras que conocer, el tiempo que dedicaríamos a cada una y cómo movernos de una a otra; preparamos la documentación necesaria... y logramos un viaje a medida perfecto.

El recorrido


Estocolmo, la capital del Báltico


Nos decantamos por Estocolmo para el inicio del recorrido por el mar Báltico. Lo primero, buscar un vuelo barato desde España. Es cuestión de paciencia y tiempo, como he comentado con ocasión de otros viajes. Entonces, encontramos un vuelo barato desde Barcelona a la conocida como la capital del Báltico; salimos desde el aeropuerto de El Prat, con llegada al aeropuerto de Arlanda, más cerca de la ciudad que otros aeropuertos a los que vuelan algunas aerolíneas de bajo coste (que la nuestra fuera la desaparecida Spanair es otra historia...).

La capital catalana está muy bien conectada con el Aeropuerto de El Prat, gracias al servicio frecuente de los autobuses Aerobús, que salen desde la Plaza Catalunya.

En cuanto al Aeropuerto de Estocolmo-Arlanda, se sitúa a unos 40 kilómetros al norte de Estocolmo, hasta cuya estación central puedes llegar con los autobuses Flygbussarna. En su página web puedes ver las demás paradas y elegir la que más te convenga, según donde vayas a alojarte.


Helsinki, un archipiélago de más de 300 islas

La segunda capital costera de nuestra ruta fue Helsinki, un archipiélago de más de 300 islas. Salimos de Estocolmo en barco, de manera que disfrutamos también del propio viaje en sí, al menos durante las horas de luz. 


Crucero de Estocolmo a Helsinki

Los cruceros de línea Tallink Silja que unen Estocolmo y Helsinki salen a las 16.45 horas desde el puerto Värtan (Värtahamnen, metro a Gärdet) y llegan a las 09.55 h a la terminal Olympia (a poco más de un kilómetro de la plaza del Senado, centro neurálgico de la ciudad).

Elegimos la opción más económica, las cabinas de clase C2 (con literas), y ninguna pega... ¡salvo el helador aire acondicionado!


El Ermitage, icono de San Petersburgo

En un autobús de Eurolines, ahora Lux Express en Rusia y la región báltica, viajamos de Helsinki a San Petersburgo, nuestra tercera capital al borde del Báltico. La estación de autobuses de Helsinki se encuentra detrás del centro comercial Kamppi; en la ciudad de Pedro I el Grande, esta ruta para en dos números del canal Obvodnovo. Lo peor de viajar de noche en este caso, para aprovechar el tiempo y ahorrar en alojamiento, es tener que descender del autobús, medio dormidos, en la frontera finlandesa, primero, y en la rusa, después.


Tallin, una preciosa ciudad medieval

También con Lux Express nos movimos de San Petersburgo a Tallin. Nuestra intención era salir en el último autobús, pero dudábamos porque nuestra visa expiraría en el trayecto. Acudimos a las oficinas que la empresa tiene cerca de la estación de metro Baltiyskaya (según sales, a la derecha) para consultar in situ si suponía un problema pasar la frontera rusa con la visa caducada y la persona que nos atendió nos recomendó no jugárnosla. No sé muy bien cómo nos hicimos entender, porque no hablaba inglés... Supongo que fue el interés de ambas partes, que ¡más nos valía!

Al adelantar la salida de Rusia, necesitábamos alojamiento en Tallin porque llegábamos de madrugada. Como la parada del autobús estaba en las afueras de la ciudad, reservamos noche en un albergue cercano, en la misma calle de la supuesta estación (Lastekodu); en realidad, el conductor nos hizo bajar en medio de la carretera... supongo que para ahorrarse entrar y salir de Tallin. Menos mal que conseguimos orientarnos con un mapa. Viajero precavido...


La famosa Casa de los Cabezas Negras, en Riga

Y de Tallin a Riga, última parada en nuestro recorrido por el Báltico, nuevamente en autobús con Lux Express.

Para regresar a casa, volamos desde Riga a Madrid. El Aeropuerto Internacional de Riga se halla en la Municipalidad de Mārupe, unos 10 km al suroeste de la capital letona. Está comunicado con el centro de la ciudad con transporte público: el autobús número 22 sale de la calle Abrenes cada 10 minutos y llega a la terminal detrás del aparcamiento P1. Puedes comprar el billete al propio conductor.

¿Cuándo ir?
El verano es el mejor momento para viajar al norte de Europa, especialmente el mes de junio, cuando los días son más largos. Y, además, no hay que olvidar que suele ser más económico, ya que no hay tanta demanda como en los meses de julio y agosto.

Organizamos el viaje para unas tres semanas, de manera que podíamos dedicar tres o cuatro días a cada una de las ciudades que íbamos a visitar.

Sanidad
La Tarjeta Sanitaria Europea es válida en Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia. No obstante, el Ministerio de Asuntos Exteriores español recomienda contratar un seguro médico privado de viaje para Estonia y avisa de que “la prestación de servicios sanitarios no es gratuita” en Letonia.

Puesto que en San Petersburgo, como en toda la Federación Rusa, no es válida la TSE, solventarás estos inconvenientes con un seguro médico de viaje. Yo utilizo el comparador de seguros Rastreator.

Documentación
Como miembros de la Unión Europea, los españoles podemos entrar en Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia con el DNI o el pasaporte en vigor.

Para viajar a Rusia, se complica un poco más... Además del pasaporte, que debe estar en vigor y “encontrarse en perfectas condiciones” (Ministerio de Asuntos Exteriores dixit), se necesita un visado, que deberás tramitar en las delegaciones consulares de Rusia en Madrid o Barcelona, o a través de una Central de Visados, la empresa que desde 2011 subcontrata la Embajada de Rusia en España para esta gestión).


Visado para Rusia. Fuente: Central de Visados

Para los que no vivimos ni en Madrid ni Barcelona, lo mejor es realizar los trámites a través de la central de visados. Cuando nosotros viajamos a San Petersburgo, no existía esta posibilidad y, ante requisitos como presentar una carta de invitación, que, en nuestro caso, exigía ponerse en contacto con el hotel para que nos la facilitara, esperar que contestaran afirmativamente a nuestra petición y que lo hicieran a tiempo, decidimos acudir a una agencia de viajes con la que habíamos tenido buenas experiencias en otras ocasiones. Aun así, tuvimos una sorpresa. Días antes de salir de viaje, nos dijeron del consulado que se había producido algún problema con nuestras direcciones y que no iban a darnos los visados a tiempo, a no ser que pagáramos por una gestión urgente. Nos negamos y... ¡tachán! El visado llegó a tiempo. ¡Qué cosas! Siempre agradeceré el apoyo del comercial de la agencia de viajes, que se ofreció a enviarnos el visado en cuanto llegara, incluso a Helsinki (nuestra parada anterior a entrar en Rusia), para que no renunciáramos a visitar San Petersburgo.

Un par de cosas más. En el trayecto de autobús de Riga a San Petersburgo, nos dieron una tarjeta de inmigración, que se cumplimenta para entrar en Rusia, se muestra en la frontera y hay que guardar durante toda la estancia. Una vez en el país ruso, hay que registrarse ante la autoridad de inmigración, lo que normalmente hace el establecimiento en el que te alojas; si no, hay que hacerlo personalmente.

Consulta atentamente toda la información para que no se te escape ningún detalle, ya que son bastante rigurosos con la normativa de entrada y salida al país.

Moneda
El euro es válido en todos los países del recorrido, salvo en Suecia (que, a pesar de formar parte de la Unión Europea, no ha adoptado la moneda única) y en la Federación de Rusia.

La corona es la moneda oficial de Suecia y el rublo, de Rusia.

Cambiamos moneda a nuestra llegada al aeropuerto de Estocolmo, lo imprescindible hasta encontrar un banco donde conseguir un mejor cambio. En San Petersburgo, donde aterrizamos en fin de semana, con los bancos cerrados, no tuvimos más remedio que echar mano de una casa de cambio.


Y tú, ¿elegirías esta ruta por el mar Báltico? ¿Añadirías otras ciudades? ¿Quitarías alguna de las capitales visitadas?



Estocolmo, capital de Suecia, fue fundada en la mitad del siglo XIII sobre 14 islas, de ahí que algunos la consideren la Venecia del Norte...


Una de las islas imprescindibles de Estocolmo, Riddarholmen

Estocolmo, capital de Suecia, fue fundada en la mitad del siglo XIII sobre 14 islas, de ahí que algunos la consideren la Venecia del Norte. Situada entre el lago Mälaren y el Mar Báltico, su importancia en la zona ha llevado incluso a denominarla la capital del Báltico.

La mayor parte de los lugares imprescindibles, los que no te puedes perder si tu visita es breve, se encuentran en la isla en la que nació Estocolmo, Stadsholmen, más conocida como Gamla Stan o la ciudad vieja. Esta isla, junto con Helgeandsholmen (una isla con un único edificio, el Parlamento) y Riddarholmen, forman el corazón de la capital sueca.

. La isla Gamla Stan
Disfruta, primero, de un paseo tranquilo por las calles empedradas de Gamla Stan; haz una parada en la plaza Stortorget, en el centro de la isla, y acércate al callejón Mårten Trotzigs Gränd, con sólo 90 centímetros de ancho en su parte más estrecha.

La plaza Stortorget (arriba), una calle de Gamla Stan (abajo a la izda.) y el callejón Mårten Trotzigs Gränd

Son muchos los museos e iglesias del centro histórico de Estocolmo. Si dispones de poco tiempo, te recomiendo ver el Palacio Real y la catedral.

Palacio Real

El Palacio Real se construyó a lo largo del siglo XVIII, en estilo barroco italiano, sobre el antiguo palacio Tres Coronas (s. XII-XIII), destruido prácticamente en su totalidad, salvo la parte norte, por un incendio en 1697.

Los reyes Adolfo Federico y la reina Lovisa Ulrika se mudaron en 1754 a este palacio, que continúa siendo la residencia oficial del rey Carlos Gustavo de Suecia, y en el que se celebran algunas importantes actividades representativas de la monarquía.
El Palacio Real de Estocolmo

El palacio es, en sí mismo, un conjunto de museos, entre los que destacan los Apartamentos Reales, el Museo Tres Coronas, la Cámara del Tesoro y la Armería Real.

La visita por los Apartamentos Reales te transportará a otros tiempos, tiempos de los monarcas que, desde el siglo XVIII, dejaron su huella. Verás salas que se utilizan en las recepciones reales o para cenas de gala, habitaciones para ilustres visitantes...

El Museo Tres Coronas, situado en el sótano del lado norte del palacio, contiene reliquias del periodo medieval y de la historia antigua del edificio, además de parte de sus antiguas murallas.

En la Cámara del Tesoro descubrirás las insignias reales y los emblemas del reino, mientras que en la Armería Real podrás contemplar trajes reales y armaduras, o impresionantes carruajes.

No te pierdas la ceremonia del cambio de la Guardia Real, que tiene lugar todos los días del año. Por otra parte, la Guardia Real desfila por la ciudad de Estocolmo, con la banda miliar, a partir de mayo o abril hasta agosto.

Desfile de la Guardia Real

Catedral de Estocolmo
Dice la tradición que el fundador de Estocolmo, Birger Jarl, mandó construir una iglesia en el lugar más elevado de la isla Stadsholmen (esto es, Gamla Stan) en la segunda mitad del siglo XIII.

Storkyrkan, la catedral de Estocolmo
La catedral de Estocolmo, conocida como la Gran iglesia (Storkyrkan, en sueco), ha conservado parte de los cimientos del pórtico de esa primera iglesia, mientras que varias ampliaciones y reconstrucciones posteriores le dieron su dimensión actual.

Se trata del templo más antiguo de Gamla Stan y un importante ejemplo del gótico sueco, aunque su exterior adquiriera un aspecto barroco en el siglo XVIII para armonizar con el, entonces, recién construido Palacio Real, junto al que se encuentra.

Entre los tesoros de esta iglesia, que se convirtió en catedral cuando se creó la diócesis de Estocolmo (1942), destaca el grupo escultórico de San Jorge y el Dragón. Atribuido al pintor y escultor alemán Bernt Notke de Lübeck, está tallado en roble con detalles de cuerno de alce y crines.

San Jorge y el Dragón (arriba), y el púlpito y los asientos reales (abajo, izda. y dcha.)

Lugar de coronación tradicional de los reyes suecos, la catedral ha acogido la celebración de varias bodas de reyes o herederos, la más reciente, la de la princesa Victoria de Suecia con Daniel Westling (19 de junio de 2010).

. La isla Riddarholmen
La vecina isla Riddarholmen era una tierra de pastoreo fuera de la ciudad cuando se fundó Estocolmo. Años después, en ese mismo siglo XIII, se creó en ella un monasterio franciscano y la isla se conoció como la Isla del Fraile Gris.

No fue hasta el siglo XVII, momento en que los reyes Gustavo II Adolfo y la reina Cristina permitieron a los nobles que servían al país construir sus palacios en esta isla, cuando se empezó a conocer como Riddarholmen ("Isla de los Caballeros").

La iglesia de Riddarholmen

Lo más destacado de la isla es la iglesia de Riddarholmen, el edificio más antiguo conservado en la ciudad y su única iglesia monasterio medieval conservado. Cuando los frailes franciscanos fueron expulsados por la Reforma (1527), la iglesia se convirtió en una iglesia parroquial y los edificios del monasterio se destinaron a uso regular.

La iglesia fue elegida para funerales ceremoniales de la realeza con continuidad desde 1634, con el funeral de Gustavo II Adolfo, hasta la actualidad, salvo para el de la reina Cristina (1626-1689) que murió en Roma.


Con estas dos islas te llevarás una buena imagen de Estocolmo. ¿Qué te parece la propuesta? 





Helsinki, la capital de Finlandia, es un archipiélago con más de 300 islas que ofrece innumerables atractivos al viajero. Atractivos que v...


Helsinki, la capital de Finlandia

Helsinki, la capital de Finlandia, es un archipiélago con más de 300 islas que ofrece innumerables atractivos al viajero. Atractivos que van desde catedrales e iglesias, a museos y monumentos, o incluso islas fortaleza. Te presento algunos de ellos para que elijas qué hacer en tu visita a esta capital costera del Báltico.

. Plaza del Senado. Centro neurálgico de la ciudad, las escaleras de la plaza son el lugar perfecto para observar su esencia, plasmada en cuatro edificios neoclásicos construidos por el arquitecto alemán Carl Ludvig Engel en la primera mitad del siglo XIX, cuando se convirtió en la capital de Finlandia: la Catedral luterana, a tu espalda; el edificio principal de la Universidad y la Biblioteca Nacional, a tu derecha, y el Consejo de Estado, a tu izquierda.

Un consejo: disfruta de un concierto de órgano en la catedral.


La Catedral de Helsinki, en la Plaza del Senado

. Plaza del Mercado o Kauppatori. El mercado más famoso, y más turístico, de Helsinki ofrece artesanía, alimentación y recuerdos, en los meses de verano. Si decides sentarte a disfrutar de la comida y de las vistas, ten cuidado con las gaviotas, que se pueden lanzar sobre ti para intentar arrebatarte lo que comes. No es broma.

Cerca se encuentra el Antiguo Mercado o Kauppahalli, donde hallarás productos finlandeses más tradicionales. Curioso es, además, ver los puestos-barco donde los locales venden pescado fresco. 


Plaza del Mercado y 'puestos-barco' (arriba), y Antiguo Mercado (abajo)

Detrás de la plaza del Mercado está el ayuntamiento, edificio diseñado también por Carl Ludvig Engel para el hotel Seurahuone, el hotel más grande de Helsinki cuando fue construido (1833). Reformado hacia 1920 como consistorio, en la actualidad alberga el punto de información general de la ciudad. A su lado se sitúa un palacio de principios del siglo XIX, residencia de zares, primero, y de presidentes de Finlandia, después, tras la independencia del país.

. Catedral Uspenski. Dicen que esta iglesia de ladrillos rojo, situada en el parque de Tove Jansson, es la iglesia ortodoxa más grande de Europa occidental. Finalizada en 1868, destaca por la mezcla de influencias orientales y occidentales. 

Catedral Uspenski

. Museos. La oferta de museos de Helsinki es muy variada. Nosotros elegimos el Museo de Arte Contemporáneo Kiasma, que muestra, entre otras, exposiciones de artistas contemporáneos nacionales e internacionales. El edificio, en sí mismo, ya merece la visita.

El Museo de Arte Contemporáneo se ubica junto al famoso ediificio de cristal Sonomat

Otra buena opción es el Museo de Bellas Artes o Ateneum, que destaca por su colección de arte finlandés de 1750 a 1960.

. Finlandia Talo Huset Hall. Este centro de conferencias y conciertos es considerado la obra maestra de Alvar Aalto (1898-1976), el arquitecto finlandés más reconocido internacionalmente.

Finlandia Talo, la obra maestra de Alvar Aalto

. Temppeliaukio kirkko. Los hermanos finlandeses Timo y Tuomo Suomalainen diseñaron esta iglesia excavada en la roca, finalizada en 1969, que se ha convertido en uno de los lugares más turísticos de Helsinki.

La iglesia roca

. Monumento a Sibelius. Erigido en 1967 en el parque Sibelius, constituye otro de los principales atractivos de la ciudad. En 2015 se cumplió el 150 aniversario del nacimiento del compositor finlandés Jean Sibelius, que se celebró con diversos actos tanto en Helsinki como en otras ciudades del país.

Monumento a Sibelius

. Fortaleza de Suomenlinna. Un ferry te llevará desde Kauppatori en unos 15 minutos a este conjunto de islas fortaleza, creada por los suecos cuando gobernaban Finlandia, y reconocida como Patrimonio de la Humanidad desde 1991. Encontrarás varios museos, como el que narra su historia, o el submarino Vesikko, que participó en la Segunda Guerra Mundial, aunque lo más recomendable es disfrutar del paseo por este auténtico parque natural.


Isla fortaleza de Suomenlinna


¿Conocías alguno de estos atractivos de Helsinki? ¿Te han sorprendido? Deja un comentario contando si viajarías a esta ciudad.



Riga  es, probablemente, la menos conocida de las capitales de los Países bálticos. Fundada en 1201 por alemanes,  la capital letona  ha su...


El canal Pilsetas limita al este la ciudad antigua de Riga

Riga es, probablemente, la menos conocida de las capitales de los Países bálticos. Fundada en 1201 por alemanes, la capital letona ha sufrido la invasión de polacos, suecos o rusos, hasta que consiguió la independencia, en un segundo intento, en 1991.

En dos días, puedes recorrer la ciudad vieja, núcleo donde nació Riga, y un barrio conocido como el quiet center, donde se encuentran calles como la de Alberto (llamada así por el obispo alemán fundador de la ciudad), con edificios de arquitectura Art Nouveau únicos en toda Europa.

. La ciudad vieja. Entre el río Daugava y el canal Pilsetas se encuentra la antigua Riga, que aún conserva parte de sus murallas medievales, y que guarda muchos tesoros. Puedes empezar el recorrido por la plaza del Ayuntamiento, donde se sitúa la oficina de información y turismo, y que está rodeada por varios lugares de interés.

La Casa de los Cabezas Negras. Construida en el siglo XIV para uso del Ayuntamiento y de comerciantes, empezó a ser utilizada un siglo después por la Hermandad de los Cabezas Negras, una sociedad de mercaderes alemanes solteros, cuyo patrón era San Mauricio, y que la compró en el XVIII.

El edificio fue reconstruido y reinaugurado en 1999, ya que fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, al igual que le ocurrió al Ayuntamiento de Riga, que está situado enfrente, y a la plaza entera. Detrás de la Casa de los Cabezas Negras encontrarás el Museo de la Ocupación de Letonia, que muestra las ocupaciones soviética y nazi.


La Casa de los Cabezas Negras, principio del recorrido por Riga

La iglesia de San Pedro. Constituye uno de los más antiguos ejemplos de iglesias medievales en los Países bálticos. Los 123,25 metros de su torre actual la convierten en la iglesia más alta de Riga y permiten una preciosa vista de la ciudad vieja.

Otras dos iglesias se encuentran en la calle Skarnu (detrás de San Pedro): San Jorge, convertida en el Museo de Arte de Diseño y Decoración, y San Juan, que nació como capilla del claustro de un monasterio dominico en el siglo XIII.

La iglesia de San Juan

Atraviesa después el patio de Juan, donde vivió el fundador de Riga, el obispo Alberto, antes de seguir por la calle Kaleju hasta dos edificios de la calle Amatu: uno que acogió desde el siglo XIX hasta su desaparición al Pequeño Gremio, una asociación de artesanos de Riga creada a mediados del XIV, y otro, el del Gran Gremio, formado en 1534 por los comerciantes de la ciudad y que hoy alberga a la Orquesta Filarmónica de Riga.

Famosa es en Riga la conocida como la casa de los gatos (calle Meistaru, 10), construida en 1909 por un comerciante al que no aceptaron en el Gran Gremio y que quiso demostrarles su superioridad decorando las torres del edificio con figuras de gatos listos para saltar al de la sociedad.



La 'casa de los gatos'

Próxima a estos edificios se halla la plaza Livu, con terrazas de cafeterías que invitan a tomarse un descanso.

Pequeño Gremio y plaza Livu (izda.), y Gran Gremio (dcha.)

Al norte de la ciudad antigua, se conserva la Torre de la Pólvora, una de las torres de las murallas medievales de Riga. Construida en el siglo XIV y reconstruida varias veces, ahora es la sede del Museo de Guerra. Junto a ella se ubicaban los cuarteles de Jacob en el que se considera el edificio más largo de Riga, único por ser el último de los cuarteles de los siglos XVIII y XIX de la ciudad, reconvertidos en tiendas, oficinas y cafés.

Edificios como estos se comunicaban con el interior de la ciudad amurallada a través de la puerta sueca, la única que se conserva de las ocho que tenían las murallas de la ciudad.


Muestras de la época medieval en Riga

La iglesia de Jacob, en la calle Klostera, es la más pequeña de las iglesias de la ciudad vieja, pero la que mejor ha conservado las características propias de las iglesias medievales de Riga. Construida según un gótico temprano a partir de 1225, ha cambiado varias veces de propietarios; desde 1923 pertenece definitivamente a la iglesia católica.

No olvides observar tres edificios en la calle Maza Pils, conocidos como Tres hermanos, uno de los típicos ejemplos de viviendas medievales. El situado en el número 17 (el blanco, en la foto), que ha conservado su peculiar chimenea, es el más antiguo de Riga.


Los Tres hermanos, viviendas medievales

Ya junto a la orilla derecha del Daugava se levanta el castillo de Riga, construido en 1330 como residencia del Maestre de la Orden Livona. Desde 1995 ha sido residencia del Presidente del país.

Castillo de Riga

De regreso hacia el punto de partida, encontrarás la Catedral de Riga (Pils laukums). Aunque su primera piedra fue puesta en 1211, a partir del incendio que sufrió cuatro años después se sustituyeron las piedras con las que se construía por ladrillos. Su apariencia actual responde tanto a la construcción de una nueva torre después de otro gran incendio a finales del XVI, como a sucesivos trabajos de restauración en el siglo XX.

Sede del arzobispado de la iglesia luterana evangélica, destaca por una fachada en la que se puede observar desde el románico posterior, al gótico o el barroco, y por un bello claustro.

La catedral de Riga, sede del arzobispado de la iglesia luterana evangélica

. Quiet center, la ruta por edificios del Art Nouveau
Riga se ha considerado la metrópolis del Art Nouveau, por el elevado número de edificios construidos según este estilo que se desarrolló entre finales del siglo XIX y principios del XX; de hecho, se contabilizan alrededor de 800.

Aunque la ciudad vieja muestra algunos edificios interesantes, es en el conocido como quiet center ('centro tranquilo', en inglés), a 10 minutos a pie del norte de la ciudad vieja, donde se hallan los más representativos.

La mayoría de los edificios están construidos en los primeros años del siglo XX; fíjate en balcones, estatuas, columnas, gárgolas... muchos de estos elementos sirven para representar desde simples motivos florales a dioses, animales mitológicos y monstruos.

En la emblemática calle Alberta (número 12), se sitúa el Museo de Art Nouveau, precisamente en un edificio construido por el arquitecto letón Konstantīns Pēkšēns según este estilo. Otros nueve edificios de esta misma calle son dignos de levantar la vista (números 1, 2, 2a, 4, 6, 7, 8, 11 y 13), mientras continúas el paseo por las calles Elizabetes, Rupniecibas o Vilandes.


Museo de Art Nouveau
  
Uno de los edificios más fotografiados de la calle Elizabetes

Con lo que te he contado, ¿incluirías Riga en tu ruta por el Báltico? 



Tallin  es una ciudad medieval cuyo centro histórico se ha mantenido prácticamente intacto desde su nacimiento. Murallas, torres, parques y ...


Las murallas rodean la ciudad antigua de Tallin

Tallin es una ciudad medieval cuyo centro histórico se ha mantenido prácticamente intacto desde su nacimiento. Murallas, torres, parques y numerosas leyendas hacen de la capital de Estonia uno de los lugares con más encanto del Báltico.

Se trata de una ciudad que puedes recorrer tranquilamente caminando. No te puedes perder el casco antiguo ni los barrios de Kadriorg y Kalamaja.

. El casco antiguo. La ciudad antigua se divide en dos partes, la ciudad baja, donde vivía el pueblo, y la ciudad alta o Toompea, donde vivían los nobles.

En la ciudad baja encontrarás el Ayuntamiento y su plaza (Raekoja Plats), en uno de cuyos lados se sitúa la que está considerada la farmacia más antigua de toda Europa (Raeapteek). El Ayuntamiento, un edificio gótico del siglo XV, sostiene una veleta con el famoso Viejo Tomás, la figura de un soldado que se ha convertido en el símbolo de Tallin.


El Ayuntamiento de Tallin, en la plaza Raekoja

Si cruzas el callejón Sajakang, llegarás a la Iglesia del Espíritu Santo, que destaca por su torre octogonal y el reloj de una de sus paredes, que data del siglo XVII. Cerca se encuentra el Pasaje de Santa Catalina, una callejuela con multitud de talleres del gremio del mismo nombre.


Iglesia del Santo Espíritu y Pasaje de Santa Catalina


Iglesia de San OlafAl callejear por el casco antiguo de Tallin, fíjate en las casas medievales. Entre todas ellas, sobresalen las conocidas como Tres Hermanas (calle Pikk, 71). Otras de las casas de esta calle fueron sede de diferentes gremios de artesanos, como la Casa de la Hermandad de los Cabezas Negras, donde ahora se organizan conciertos y otro tipo de actos.

Al final de la calle Lai, se alza la Iglesia de San Olaf (siglo XIII) que, según algunos, fue el edificio más alto del mundo durante un tiempo.

En Toompea, está la catedral de Santa María, principal iglesia luterana de Europa, y la catedral ortodoxa de Alejandro Nevsky, que destaca por las típicas cúpulas de cebolla, además del Parlamento y el Gobierno de Estonia (castillo y casa Toompea, respectivamente). 


Catedral de Alejandro Nevsky (izda.) y la Torre Pikk Hermann, parte del conjunto del Parlamento y Gobierno estonios


Desde este lugar, podrás contemplar unas buenas vistas de todo Tallin.

El paseo por las murallas que rodean la ciudad te descubrirá las dos puertas de entrada, Viru, que une la ciudad antigua y la moderna, y Rannu, que da salida al puerto y junto a la que se halla una torre muy ancha conocida como Gorda Margarita. Puedes visitar una parte de las murallas que conecta las torres Nunna, Sauna y Kuldjala.


Paseo por las murallas; abajo, a la izquierda, la puerta Rannu
  
. Barrio de Kadriorg. Solo dos kilómetros separan el casco antiguo de Tallin del parque y el palacio construidos por el zar ruso Pedro I el Grande para su esposa Catalina I (Kadriorg significa 'valle de Catalina' en estonio).
Palacio barroco construido por el zar Pedro I
El palacio alberga en la actualidad el Museo de Arte de Kadriog, con obras de pintores rusos de los siglos XVI a XX, entre otras. Hasta los años treinta del siglo pasado, este palacio constituía la residencia del presidente de Estonia, que después se trasladó a un edificio próximo.


Residencia del presidente de Estonia

En este mismo barrio, se encuentra otro museo, Kumu, un edificio futurista que conserva una colección de arte estonio hasta la Segunda Guerra Mundial, pero que también ofrece exhibiciones temporales de arte contemporáneo. 


Museo de Arte Estonio

Si decides ir caminando, sal por la puerta Viru y, después de la plaza Viru, toma la calle Narva hasta A. Weizenberg. En los alrededores del palacio descubrirás preciosas casas de madera de la época en la que esta zona era un distrito residencial de la alta sociedad y que por sí mismas ya justifican el paseo. 

Puedes llegar también en tranvía (números 1 y 2) y en autobús.

. Barrio de Kalamaja. Un barrio menos conocido en Tallin es el de Kalamaja, próximo al puerto de Linnahall, donde se ubica la antigua prisión Patarei. Nada promocionado por guías y puntos oficiales de información turísticos, permite conocer lo que queda de la Tallin rusa. 

Pescadores y marineros poblaron esta zona en el siglo XIV, hasta que a finales del XIX, con Tallin bajo influencia rusa, la invadieron fábricas y miles de trabajadores. Todavía hoy se pueden contemplar muchas de las casas de madera que se construyeron para alojar a los nuevos habitantes.


Casas de madera del barrio de Kalamaja

Patarei, prisión hasta 2005
Patarei, que fue utilizada como prisión hasta 2005, es ahora un museo y, ocasionalmente, un lugar donde se celebran fiestas alternativas. Cerca se halla el submarino Lembit, que pertenecía a la fuerza naval de Estonia antes de la Segunda Guerra Mundial y que también se puede visitar.

Otro vestigio ruso es el llamado Tejado de Linnahall, un enorme auditorio construido para conciertos, pero, sorprendentemente, también como edificio militar que se utilizaría en caso de que los finlandeses atacaran la Unión Soviética por mar. En la actualidad, es elegido por los jóvenes para ver la puesta de sol, con una cerveza en la mano.

Al fondo, tejado de Linnahall